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fachadas 27.02.2026

SATE en obras complejas: cargas pesadas, resistencia mecánica y soportes difíciles (Parte 2)

En la primera parte de este artículo abordamos los desafíos que condicionan la fase de proyecto en obras complejas con SATE: intervenciones en edificios protegidos, el comportamiento térmico de los colores oscuros y la normativa de incendios. [Puedes leerlo aquí].

Ahora nos centramos en los retos que aparecen durante la ejecución y que, si no se prevén en la definición del sistema, generan patologías difíciles y costosas de corregir: la instalación de revestimientos pesados y elementos anclados, el refuerzo de zonas expuestas a impactos y la adherencia sobre soportes que no cumplen las condiciones habituales.

Acabados pesados y elementos anclados: cómo evitar puentes térmicos y fallos estructurales

Cada vez más proyectos especifican acabados que van más allá del revoco tradicional: cerámica, piedra natural, madera o imitación de ladrillo caravista. El SATE puede integrar estos revestimientos, pero el sistema de pegado y fijación debe adaptarse para soportar el peso adicional sin comprometer la estabilidad del conjunto.

En el caso de acabados cerámicos, el mortero adhesivo y el sistema de fijación mecánica complementaria deben dimensionarse para garantizar que la fachada soporte la carga extra a largo plazo, especialmente en zonas expuestas a viento. Para acabados tipo madera, la clave reside en el tratamiento de las juntas de dilatación entre piezas, que deben absorber los movimientos diferenciales sin transmitir tensiones al sistema aislante. Y para la imitación de ladrillo caravista, soluciones como las plantillas combinadas con Granocryl ofrecen un acabado estéticamente igual pero con un peso significativamente menor que el ladrillo real, una ventaja relevante en rehabilitaciones de altura.

Un punto que a menudo se resuelve mal son los anclajes de elementos externos como barandillas, tendederos o soportes de equipos. Si estos anclajes no se prevén durante la ejecución del SATE, la perforación posterior del sistema, si no se hace con los elementos adecuados, genera puentes térmicos puntuales y compromete la estanqueidad. La solución es incorporar en proyecto los anclajes especiales que atraviesan el aislamiento sin crear discontinuidades térmicas. Si la instalación es a posteriori, deben utilizarse anclajes diseñados específicamente para esta situación (Accede al artículo específico sobre este tema)

Resistencia mecánica en zonas de alto tránsito: proteger la inversión

Los primeros dos metros de cualquier fachada son los más expuestos a daños mecánicos: golpes, vandalismo, roces de vehículos, impactos de balones en zonas deportivas o escolares. Una patología en esta franja no solo afecta a la estética, sino que puede comprometer la continuidad del sistema aislante y generar puntos de entrada de humedad.

La solución técnica consiste en reforzar la zona de zócalo con un tratamiento diferenciado. Existen tres niveles de protección según la exigencia del proyecto: el uso de mallas de refuerzo antivandálicas, de mayor gramaje, el uso de doble enmallado, la aplicación de morteros orgánicos de alta resistencia a impactos, o la combinación de ambos con acabados en piedra o cerámica que actúan como barrera física adicional.

En proyectos de rehabilitación de centros educativos o equipamientos deportivos, donde la probabilidad de impacto es elevada, recomendamos definir en la memoria del proyecto el nivel de resistencia mecánica requerido para cada zona de la fachada. De esta forma, el aplicador sabe exactamente qué refuerzo aplicar en cada tramo y se evitan decisiones improvisadas a pie de obra.

Adherencia en soportes críticos: gresite, superficies poco absorbentes y geometrías curvas

No todos los soportes ofrecen las condiciones ideales para recibir un sistema SATE. Las rehabilitaciones nos enfrentan con frecuencia a fachadas revestidas de gresite, superficies vitrificadas, pinturas plásticas gruesas o acabados poco absorbentes que dificultan la adherencia del mortero de pegado.

En estos casos, el mortero de pegado es el factor determinante. Se requieren morteros formulados específicamente para garantizar la unión química y mecánica con el soporte, con valores de adherencia superiores a 0,25 N/mm² sobre el soporte y mayores de 0,08 N/mm² sobre paneles aislantes de lana de roca o EPS. Estos valores no son orientativos: son los umbrales que determinan si el sistema funcionará correctamente a lo largo de su vida útil.

Podemos ver un ejemplo de este tipo de acabados sobre superficies difíciles en la imagen siguiente, un bloque con un acabado metálico en toda su superficie, el cual se rehabilitó, a partir de la primera altura, con el Sistema Beissier Therm L. Se aprecia muy bien en la parte baja cómo era antes de la rehabilitación la parte ahora aislada y decorada arriba.

Cuando la geometría del soporte incluye curvas o formas redondeadas, los sistemas Beissier Therm E y L permiten trabajar con la adaptabilidad necesaria. El panel aislante puede conformarse para seguir el perfil del soporte, siempre que el radio de curvatura se contemple en la definición del proyecto y se verifique la compatibilidad con el espesor de aislamiento especificado.

Definir en proyecto, resolver en obra

El denominador común de todos estos retos es el mismo: las obras complejas exigen que las soluciones se definan en la fase de proyecto, no que se improvisen durante la ejecución. Un arquitecto que especifica el tipo de anclaje, el nivel de refuerzo del zócalo o el mortero adecuado para un soporte de gresite está protegiendo tanto la calidad del resultado como los plazos de la obra.

Cuando estas decisiones se trasladan a pie de obra, el aplicador puede quedar expuesto a tomar determinaciones que no le corresponden, con el riesgo añadido de que la solución elegida no sea la óptima para el caso concreto.

Si no has leído la primera parte de este artículo, donde abordamos la rehabilitación de edificios protegidos, el reto de los colores oscuros y la normativa de incendios, puedes consultarla aquí: [Enlace a Parte 1: SATE en obras complejas — estética patrimonial, colores oscuros y normativa de incendios]